Daño actínico crónico. Cuando la piel evidencia “su memoria”

Daño actínico crónico. Cuando la piel evidencia “su memoria”

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La exposición solar crónica genera problemas en las zonas de la piel más castigadas por la luz. Esto va a ser especialmente importante en individuos de fototipo claro, que han sufrido de la radiación solar durante largos períodos vitales, independiente de que haya sido laboral o recreativa.

El cáncer de piel esta directamente relacionado con la exposición excesiva a la luz solar.

Normalmente dividimos el cáncer de piel a efectos didácticos en cancer cutáneo no melanoma y melanoma. El cancer cutáneo no melanoma supone el cancer de piel más frecuente del ser humano. Su tipo más frecuente es el carcinoma basocelular. No hay ninguna neoplasia más frecuente que ésta en los humanos. Es una lesión cutánea, de crecimiento progresivo y poca capacidad de producir daño a distancia, por lo que el tratamiento quirúrgico es mayoritariamente curativo. El segundo cancer cutáneo mas frecuente es el carcinoma de células escamosas. En este caso hay alguna posibilidad más de producir daño locorregional, pero su pronóstico es habitualmente bueno. El problema surge con el melanoma. El “tratamiento” principal de esta lesión es el diagnostico precoz, porque si el melanoma es descubierto en un estadio no inicial el pronostico de los pacientes se complica de forma exponencial. Aunque se han presentado avances importantes en el manejo de los pacientes con melanoma avanzado en los últimos años, aun estamos lejos de obtener los resultado deseados. La labor fundamental de la colaboración entre AP y Dermatología debe ser siempre intentar diagnosticar precozmente los melanomas, e intentar que no se nos pase ninguno por alto, pues una de las entidades clínicas que mayor porcentaje de años de vida perdida produce en los pacientes que la padecen

 

Dentro de los pacientes que presentan daño actínico crónico, a menudo, antes de la aparición de las lesiones cancerígenas o incluso al mismo tiempo, pueden aparecer unas lesiones eritematosas, rasposas, en forma de placas en las zonas fotoexpuestas, que pueden causar molestias locales, como dolor, escozor, sangrado ocasional o desarrollo de costras que no terminan de curarse. Estas lesiones son conocidas como queratosis actínicas. Tradicionalmente se les ha considerado lesiones premalignas, que nos avisan de la exposición solar crónica a la que se ha sometido el paciente que las presenta. Pueden ser aisladas, ocasionales, o generalizadas en distintas zonas (especialmente cara, cuero cabelludo y dorso de manos). Estas queratosis actinicas suponen un aumento del numero de queratinocitos de la epidermis algunos atípicos pero sin sobrepasar la membrana basal de la epidermis. Aunque tradicionalmente se les había considerado lesiones premalignas hay estudios recientes que las consideran mas correctamente carcinomas escamosos in situ. Es en este punto donde surge la importancia de las lesiones por la necesidad que presentan de recibir tratamiento. En lineas generales, a no ser que las condiciones generales del paciente lo contraindiquen, las queratosis actinicas deben recibir tratamiento, aunque este puede ser más conservador o más agresivo.

Los pacientes con queratosis actinicas múltiples deben estar en seguimiento periódico por su médico con el objetivo de detectar cuanto antes la queratosis con predisposición a degenerar a un carcinoma epidermoide invasor. Además existen diferentes tratamientos para las queratosis actinicas. Las lesiones únicas pueden destruirse mediante crioterapia, o curetaje y electrocoagulación como técnicas más ampliamente extendidas. Pueden utilizarse también dispositivos de láser para realizar un tratamiento similar a los expuestos previamente. Por otro lado las queratosis generalizadas que constituyen lo que llamamos el campo de cancerización podrían beneficiarse de un tratamiento que intentase resolver muchas lesiones al mismo tiempo. Para ello se han desarrollado la Terapia Fotodinámica, tanto clásica como la realizada con luz de día, las terapias diana como el imiquimod, o los tratamientos tópicos de mantenimiento con las cremas compuestas por diclofenaco y acido hialurónico. En ocasiones también utilizamos peelings químicos y fármacos como los retinoides tópicos o sistémicos. En cualquier caso, eligiendo cualquiera de las terapias enunciadas es mandatorio continuar con la fotoprotección y el seguimiento estrecho de estos pacientes para diagnosticas en caso de aparición los distintos tipos de cancer de piel en el estadio más precoz posible.

 


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